El libro de Daniel capítulo dos empieza con un decreto de muerte. “Y se publicó el edicto de que los sabios fueran llevados a la muerte; y buscaron a Daniel y a sus compañeros para matarlos.” Si recuerdan Daniel y sus amigos hacían parte de este grupo de sabios. Este decreto de muerte era para acabar con sus vidas. Siempre que hay un gran llamado, hay una gran batalla. Si recordamos cuando nació Moisés el infierno rugió y uso al faraón para matar a todos los niños varones hebreos. ¿Por qué? Porque el enemigo vive para destruir y matar aquellos que son llamados. Cuando Jesús nació, el diablo usó al Rey Herodes para intentar matar a aquel que le aplastaría la cabeza. Daniel nació con el llamado de ser luz en medio de una cultura y generación de tinieblas, una vez más el enemigo se levantó con un decreto de muerte, con la misión de matar a Daniel y a su llamado. Pienso que en este último tiempo el enemigo se ha levantado como nunca antes para matar a aquellos que han sido llamados y escogidos, porque sabe que le queda poco tiempo. Así como Daniel y sus amigos, estamos entre los “sabios” que Satanás quiere destruir. En el libro de Ester encontramos una historia similar, cuando el pueblo judío se enfrente ante un decreto de muerte. Es interesante que en ambos casos, Daniel y Ester, tuvieron que hacer una misma cosa: Clamar por misericordia!

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