Dios nos ha llamado a ser parte de una generación que es diferente. Como hemos visto en el transcurso de cada, semana Daniel fue 10 veces más en todas las áreas de su vida porque tenía hábitos diferentes en su vida. Me llama la atención que siempre que Daniel quería recibir una respuesta clara de Dios, siempre que el quería recibir dirección divina de parte del Señor, hacía una cosa: ayunaba.

En la primer ocasión fue un ayuno de todo lo que podía contaminarlo. ¿Qué estaba buscando Daniel con ese ayuno? Un respaldo claro de Dios porque vivían en medio de una generación pagana. Fue por eso que Daniel y sus tres amigos le dijeron al jefe de los eunucos: “Te ruego que hagas la prueba con tus siervos por diez días, y nos den legumbres a comer, y agua a beber”. El resultado de este ayuno fue: “Y al cabo de los diez días pareció el rostro de ellos mejor y más robusto que el de los otros muchachos que comían de la porción de la comida del rey”. Daniel no solo obtuvo el favor de Dios a través de ese ayuno, sino que también obtuvo el favor del jefe de los eunucos y del propio Rey. ¡El ayuno con la motivación correcta es poderoso! Cuántas veces nos encontramos en medio de personas, profesores y ambientes que constantemente confrontan nuestra fe, nuestros principios y nuestro amor por Jesús. Daniel y sus amigos obtuvieron la respuesta que necesitaban y el favor necesario por medio de un ayuno. La segunda vez que vemos en la palabra que Daniel tomó unos días para ayunar es en el capítulo 10 de Daniel:

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